¿Se esconden más plantas venenosas entre nosotros?


Martes, 25 Agosto, 2015
 
Seguimos esta semana con más plantas venenosas que se esconden entre nosotros sin que sepamos reconocerlas.
 
Hay un número muy elevado de ellas, tanto en plena naturaleza como en espacios más humanizados como cultivos, jardines e incluso bordes de carretera. ¡Están por todas partes!
 
Aunque tranquilos... ¡Esto no es para alarmarse ni mucho menos! No os queremos asustar, sólo informaros para que os convirtáis en todos unos expertos identificadores de plantas tóxicas. Lo mejor es conocer estas plantas y así tomar consciencia de lo que nos rodea. Hemos convivido con ellas desde hace milenios, y la mayor parte de los accidentes, que por suerte son pocos, se producen por falta de conocimiento. 
 
Y como ya sabéis lo que dice el refrán, ¡el saber no ocupa lugar! Por eso hoy vamos a concentrarnos primero en algunas plantas venenosas comúnmente cultivadas en nuestros jardines. La semana que viene les tocará el turno a aquéllas que crecen sin que las hayamos plantado ni sembrado, es decir, plantas silvestres venenosas que pueden encontrarse tanto en plena naturaleza como en espacios más humanizados, como zonas verdes y jardines.  
 
Empezamos entonces por las adelfas (Nerium oleander) son originarias del área mediterránea. Crecen en zonas áridas, pero dentro de ellas buscan microclimas húmedos, como fondos de pequeños barrancos con agua permanente o estacional. En estas situaciones favorables, existen incluso en las montañas del corazón del Sahara.
 
Las adelfas silvestres suelen ser arbustos de entre uno y dos metros de altura y tener flores simples de color rosado. Como plantas de jardín, existen hoy en día muchas variedades originadas por cruces y selección. Algunas pueden ser casi arbóreas, mientras que las adelfas enanas no pasan de 60-70 cm de altura. Las hay con flores blancas, amarillas, naranjas y rojas, y las flores pueden ser simples o rellenas. A veces las vemos fructificar: producen una especie de vaina alargada con numerosas semillas pequeñas provistas de un mechón de pelo marrón. En viveros, las adelfas se reproducen por estacas.
 
Siendo tan populares en jardinería, posiblemente os sorprenda saber que las adelfas son extremadamente tóxicas, principalmente por la presencia de heterósidos cardiotónicos, un componente con potente acción sobre el corazón y la circulación. Es muy peligroso incluso utilizar leña de adelfa por ejemplo para un asadero, y hasta la miel que las abejas puedan producir con sus flores puede resultar tóxica.
 
Increíblemente curioso, ¿no es cierto? Esta semana os descubriremos más plantas con las que convivimos a diario y que contienen sustancias tóxicas. ¡Estate muy atento!