La Asclepia curassavica, la planta de las mariposas


Lunes, 14 Abril, 2014

¿Han visto alguna vez en algún parque o jardín de Canarias una mariposa de gran tamaño y colores en los que predomina el naranja? Vuela bastante despacio, alternando aleteos con planeos. Bonita, exótica…a todos nos gustaría tenerla en el jardín. Se llama mariposa monarca. ¿Cómo atraerla? Muy fácil. Con la planta de las que se alimentan sus orugas.

Esta planta es la asclepia. Procede de Centroamérica, pero hace mucho tiempo que está aclimatada y naturalizada en las islas. A veces, se la llama “flor de la bandera española”, porque las flores tienen partes amarillas y otras de color rojo-naranja. Crece bien en un lugar soleado y tierra bastante húmeda, y se multiplica fácilmente por semillas, que tienen un penacho de pelos sedosos y se encuentran en grandes cantidades en unas vainas verdes que parecen pequeños cuernos.

La mariposa monarca detecta a la planta por su olor desde muy lejos. Nosotros no lo podemos percibir. La hembra pone los huevos en las hojas (y en las de algunas pocas otras plantas de la misma familia, las asclepidáceas); las orugas salen y se las van comiendo. Tienen un montón de estrechas rayas trasversales blancas, amarillas y negras y un par de cuernecillos blandos y flexibles de color negro en la cabeza. También tienen muy buen apetito. En cuestión de unos días acaban con las hojas, las flores, los brotes tiernos…y más de uno se habrá alarmado: ¡mi pobre planta, la van a matar! Echando mano seguidamente de un insecticida para acabar con la plaga.

Pues no hace falta. Como muchas veces en el mundo natural, el problema se resuelve sólo. Basta con observar detenidamente y no intervenir. La asclepia se queda fea, eso sí, pero vuelve a brotar sin problemas. Y cuando no les queda alimento, las orugas empiezan a caminar en busca de un lugar donde convertirse en capullo. Algunas, claro está, pueden morir de hambre. Pero muchas lo consiguen. El capullo, de 1,5 cm de largo, tiene un precioso color verde esmeralda con una fila de puntitos dorados. Se adhiere a alguna hoja, rama o también muro mediante un corto y resistente cordón de seda. Al cabo de 2-3 semanas sale la mariposa.

La asclepia es venenosa. Sólo la mariposa monarca y algunos otros insectos como determinados pulgones pueden alimentarse de ella. Las toxinas pasan a la oruga y también a la mariposa, que los pájaros y otros animales no pueden comer. Por eso se puede permitir una coloración tan llamativa, que incluso es de advertencia: ¡cuidado, no me toques!

Anímense pues. La asclepia cabe en cualquier jardín, es bonita y se consigue en los viveros. El eslogan podría ser: compre una asclepia, y tendrá  una mariposa monarca de regalo. Así de fácil.