Conozca un poco más a la Zantedeschia aethiopica


Lunes, 21 Abril, 2014

La planta tropical que les presentamos hoy es bien conocida en nuestras islas. Algunos incluso pensarán que es una planta canaria, pero es originaria de África del Sur. Se cultiva en casi todo el mundo y en muchos países aparece también asilvestrada.

A la cala le gusta un sitio sombreado y húmedo. Puede crecer incluso en suelos encharcados y en el agua somera de bordes de estanques. También se puede mantener en macetas, pero para desarrollarse bien en este espacio reducido, requiere bastantes nutrientes, por lo que es aconsejable regar mucho y abonar con regularidad.

De la cala nos encantan sobre todo lo que creemos que son flores individuales. Un largo pedúnculo verde rematado por una especie de cucurucho blanco que tiene en medio como un dedo amarillo. En realidad, este dedo es una inflorescencia, es decir, un montón de pequeñas flores juntas que a simple vista no se reconocen como tales. Están situadas de forma muy apretada sobre un eje carnoso. Y la estructura blanca que lo rodea es una hoja modificada, que botánicamente se llama espata. Todas las aráceas, familia a la que pertenece la cala, tienen este tipo de inflorescencia. La costilla de Adán (Monstera deliciosa), los anturios (Anthurium, donde la espata es roja), la ñamera (Colocasia esculenta)…hay muchas aráceas, entre ellas bastantes plantas ornamentales.

Bueno, para qué tanto rollo. Aunque no sea en estricto sentido botánico una flor, lo importante es que sea bonita. Por eso cultivamos la cala. Para comer no sirve; es más, es bastante venenosa. Igual que la ñamera, la planta contiene cristales microscópicos de oxalato cálcico, que en la boca pican de forma intensa y persistente. Se destruyen con calor; por eso la batata de la ñamera sólo puede comerse cocida o sancochada, como decimos aquí. Además, la cala tiene también otras sustancias tóxicas.

Aparte de la cala común, hay otras especies. Algunas de ellas se usan también como ornamentales, como Zantedeschia elliottiana, que tiene una espata amarilla y hojas con manchitas plateadas, y Zantedeschia rehmannii, en la que la espata es roja. Son muy bonitas y con cierta regularidad aparecen en los viveros, generalmente importadas de Holanda. El cuidado de estas plantas es más o menos igual que en la cala común.